sábado, 18 de abril de 2015

Eduardo Galeano


La pequeńa muerte
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeńa muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndola nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeńa muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.



Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón.






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